Por Valentim R. Fagim
Falamos em decalque linguístico quando para denominar uma realidade numa língua B copia-se o significado ou a estrutura de uma língua A. Na Galiza somos peritos na matéria: por suposto (< por supuesto), cumpreanos (< cumpleaños), rueiro (< callejero)…
Para os decalques se naturalizarem é importante a sua data de elaboraçom. Assim, quando som recentes – pense-se em parelha de feito ou folha de rota– até pode ser mais fácil aperceber-se do processo:
Club Financiero de Vigo. Setembro de 2008. No está en nuestro ánimo entrar en el debate sobre cuál es la lengua propia de un territorio: en primer lugar porque partimos de la base de que no son los territorios los que tienen lengua, sino las personas.
Neste caso acontece que a estrutura original que deu lugar ao decalque tem apenas uns meses (reparai na data):
Manifiesto por una lengua común. Madri. Junho de 2008. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas
Estamos portanto perante um decalque-proveta que na verdade dá muito nas vistas. É interessante notar, no entanto, que os decalques podem ter um único degrau ou mais de um. Por exemplo, a frase “achar em falta” foi tomada polo castelhano e daí “echar em falta”, para depois os galegos refazerem-na em “botar em falta”.
Manifiesto por una lengua común.Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas –el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático.
O pior deste tipo de decalques é esquecer a sua raiz porque perdemos a pespectiva e nom sabemos situar as palavras:
J.M. Primo de Rivera 1923. A ningún español puede producir amargura la exhibición de la bandera única, y respecto al idioma, aunque es gratísimo escuchar sin trabas ni persecuciones el verbo espontáneo y popular de las lenguas regionales, no se ha de permitir el daño y el agravio de que el idioma común, el español, que hay que procurar conozcan todos, sea perseguido y aún escarnecido.
(*) Artigo publicado originariamente no número 70 do Novas da Galiza, na secçom Língua Nacional.
